PROSPERIDAD UNIVERSAL


NUESTRA FE


RECUERDA SIEMPRE  .... EL HOMBRE REFLEJA A DIOS.



 

EL DESEO:

Quiere  decir lo que el “Padre”…así es que nuestros deseos son los del Padre.

Nuestros Deseos de bien han sido implantados dentro de nosotros para ser expresados - Dios nos desea que los expresemos en nuestras vidas … para experimentar más y más Bien. Así es que a muchos de nosotros se nos ha enseñado

que es algo admirable la lucha por la vida y la pobreza. Dios no desea que nosotros tengamos una vida de lucha o que vivamos deseando cosas. “Todo lo que el Padre tiene es mío”, dijo Jesús. Y él no estaba siendo egoísta… ¡El quiso decir que todo lo que el Padre tiene es nuestro!

Pero debemos afrentarnos y ser tomados en cuenta y no tener miedo de “pedir” lo que queremos de una forma poderosa.

Hemos sido creados desde la Mente de Dios… como una idea perfecta. ¿Entonces qué es la idea de Dios para nosotros?

Contemplen esto y encontrarán que Dios desea que nosotros vivamos una vida de logros, de triunfos.

Una vida en la cual nuestras necesidades siempre son abastecidas… una vida que es saludable y feliz.

Dios quiere que le busquemos, que nos acerquemos a Él. “En el Libro de Isaías podemos leer “YO SOY el SEÑOR, y no hay otro; tú no tendrás otro Salvador sino a mí. Yo te daré fuerza, aunque no me hayas aceptado”. Dios quiere que nos acerquemos a El… y sabrás que El nos responde… no a la gente ni a la desesperación y la vergüenza. Cuando nos volvemos a Dios de una forma poderosa, confiando y sabiendo que El nos responde, El con frecuencia trabajará a través de otra gente pero debemos “pedir” a Dios y “dejar” que El haga el trabajo.

“Inicia este día amando todo lo que ves. Ve a Dios en todo y ama todo de tal manera que

Dios no tiene otra opción que manifestarse ante tus ojos”.

Nuestros sentimientos acerca de Dios se originan en nuestros corazones y en nuestras

almas. De nuestra alma nos damos cuenta de que nunca podemos estar separados de Dios, porque Dios es la Vida Misma. De nuestro corazón nos damos cuenta del Amor que es   Dios. En todas las épocas y en todas las gentes, la función y la realización del corazón y del alma permanecen inalteradas por cualquier otra creencia, ideas, experiencias o conceptos. Sólo en nuestra mente consciente y sólo cuando nos separamos de Dios por desatención, empezamos a creer lo contrario.

Nuestra relación con Dios es igual a nuestra relación con todas las cosas que amamos. Debe ser abrigada, nutrida y darle amorosa atención.

Dios está siempre amándonos, pero si queremos recibir lo más grandioso que Dios tiene para nosotros, debemos darle nuestro amor a Dios primero. “Busca primero el reino de Dios, y luego… luego todas las cosas te serán dadas por añadidura”. Esta es una enseñanza maestra porque explica el principio de sembrar y cosechar.

No podemos cosechar una semilla que no plantamos. En otras palabras no podemos recibir eso a lo que no le hemos dado “vida”. Le damos vida a nuestras ideas y deseos dándoles nuestra atención.

EL Señor Jesús declaró, “Se te concederá según tú creencia”. Esta es otra forma de comprender la ley de causa y efecto (sembrar y cosechar) y la de la mente.

Podemos creer sólo con nuestra mente, por lo tanto estamos cosechando las semillas de nuestras experiencias en nuestra mente.

Cuando miramos hacia el mundo y vemos confusión, pobreza, enfermedad y egoísmo, estamos aceptando eso como la forma normal y natural del mundo. Eso no es la Verdad. Dios Es Todo En Todo.

Debemos disciplinar nuestra mente para creer en el Bien, en vez de creer en los efectos visibles del mundo. Podemos comprender la necesidad de esto mirándola naturaleza. Cuando el gusano pasa por la transición para ser mariposa, pasa por

Extremo dolor. Pero, pasa su transición a bella mariposa olvidando la experiencia del dolor cuando vuela en su real belleza.

Debemos ser tan apasionados cómo el viento y avanzar a través de lo que quiera que estemos experimentando para poder experimentar una más hermosa, feliz y próspera expresión de vida.

Cuando entramos en nuestras experiencias de vida poniendo nuestros corazones y almas en todo lo que hacemos, automáticamente estamos en la corriente de “búsqueda del reino”.

Nuestra mente estará lejos de nuestros problemas, nuestras enfermedades y de

nuestras limitaciones cuando empezamos a movernos de frente y hacia arriba en la mente. A medida que nos elevamos por sobre la discordia, encontramos una vida muy diferente en los reinos de pensamientos e ideas.

Empezamos a amar la vida, a amarnos a nosotros mismos y a amar a otros espontáneamente. Sin reservas.

Todo sucede en Orden Divino, pero debemos alejarnos de nuestras ansiedades, preocupaciones y miedos y dejar que nuestro mayor Bien se manifieste.

No podemos forzar nuestras oraciones para manifestar antes del momento correcto y perfecto, pero podemos poner nuestro corazón y nuestra alma en movimiento al tiempo que nos movemos en la dirección de nuestra oración sabiendo que todo lo que es necesario hay que buscarlo en la mente.”Mi yugo es fácil y mi carga es liviana”, nos aseguró Jesús que el Consuelo (el Espíritu Santo) nos guiará y nos dirigirá a medida que nos alineamos con los más altos y más grandes ideales que podemos imaginar.

Afirmemos seguido, “Yo tengo fe de que el orden divino está trabajando en mí y en mi vida”.

COMO DEBE SER NUESTRA FE

Nuestra fe debe ser constante e inamovible y que nuestro deseo de liberar nuestra mente del montón de resentimiento, amargura, culpa y vergüenza deje camino para los pensamientos de prosperidad, salud y felicidad. Si experimentamos dificultad con los pensamientos negativos podemos afirmar:

 

“El Amor Divino llena mi alma.

Me sana, me prospera y me perdona,

 al tiempo que yo sano, prospero y perdono a todos los demás”.


Esta afirmación despeja nuestra consciencia y nos alinea con el Único Bien que Dios Es. Repite esta afirmación en voz alta hasta que quede impregnada en su mente de manera que la recuerde fácilmente.

Diga las palabras con pasión y convicción de manera que ellas se fijen permanentemente en su subconsciente y se conviertan en parte de sus firmes creencias. La pasión espiritualiza nuestras palabras y las coloca en nuestro corazón y en nuestra alma creando una credibilidad que la mera repetición nunca puede lograr. Estas poderosas palabras permanecerán en todas las ideas, pensamientos y conceptos que son contrarios a la Verdad que ellas declaran.

A menudo cuando yo he aconsejado gente cuando sus situaciones parecen sumamente desesperadas, yo les sugiero que usen una frase que tiene casi una calidad de canción y repite la frase una y otra vez, en voz alta y en silencio.

Una de mis frases favoritas es:

¡ “Cada vez que miro a mi alrededor Dios está bendiciéndome”!

Piensen acerca de esto, si ustedes están diciendo estas palabras ¿de qué manera sus mentes regresarán a sus problemas?

Esas palabras tienen una energía para ellos que casi automáticamente levanta el espíritu y apaga esa voz negativa que intenta impedir que nos volvamos hacia Dios en busca de confianza y esperanza.

 ““¡Cada vez que miro a mi alrededor…Dios está bendiciéndome”!

y algunas veces continúo y digo ¡ “ gracias Dios !  Gracias “!

Yo puedo ser muy apasionada con todo esto, porque yo se que a medida que vuelvo mi mente hacia Dios, yo estoy empezando a “elevar” mi alma y dejando atrás las “cosas viejas”.

Como dijo Jesús, “no podemos echar vino nuevo en vasijas viejas”. Debemos transformar nuestra mente… renovándola con el espíritu de la Vida, el amor y la Verdad. Recuerden siempre que no importa dónde estemos o lo que pensemos que hemos perdido, no importa porque “El me devolverá los años que se hayan comido las langostas”.




Dios restaura, reabastece y renueva y el proceso comienza en el momento en que nosotros elevamos nuestros pensamientos hacia El.

 


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